Charlas de Bar
Los bares son uno de los espacios que más me han fascinado desde siempre. No como espacio en si mismos, sino por lo que conllevan en su conjunto los elementos que en ellos convergen. Existentes en cualquier país y con características similares alrededor del mundo, los bares se muestran como un sitio donde la gente, sea cuál sea su situación social, se acerca en alguno de los momentos de descanso que tiene durante el día para tomar algo, relajarse y hojear el periódico, charlar con los amigos o conocidos, o simplemente para desconectar de la rutina de sus trabajos y obligaciones. Así, los bares ven pasar cada día a cientos y cientos de personas, con sus histórias propias u compartidas. Gente que llega con amigos, o con la pareja, o también aquellos que llegan solos pero que poco a poco se van uniendo para acabar formando un grupo numeroso, personas que buscan un momento de tranquilidad para tomarse una cerveza … Lo cierto es que si hago una retrospección me doy cuenta que yo misma he representado ésta diversidad. Lo que me gustaría, es trasladar esta realidad a la dimensión digital, y crear un blog en el que las tendéncias de lo que se habla se acerquen a aquello que se puede oír en cualquier bar. Moverse, escuchar, participar, entender y reflexionar las charlas de bar para poder comprender mejor la sociedad.
Si observo un tiempo atrás, recuerdo aquellas primeras citas al bar,con los amigos, los sábados por la tarde. El bar resultaba ser el espacio donde los amigos nos podíamos encontrar para charlar y preparar todas aquellas actividades que realizábamos en mayor o menor comitè. Las tardes se alargaban mientras nosotros pasábamos de unos temas a otros, desde las delirantes charlas filosóficas o literarias hasta aquellas conversaciones banales y surrealistas con las cuales llenábamos el local de risas y gritos que, debo admitirlo, podían llegar a hartar a aquellas personas que se mantenían ajenas a nuestra conversación. El bar, aquél espacio tan familiar, se convertía en un contenedor de vida social, era nuestro punto de encuentro y para cualquiera de los que íbamos, era obvio que el sábado por la tarde la cita la teníamos en aquél bar a partir de las 16.00h de la tarde.
Aquél período durante el cuál nosotros manteníamos la cita en el bar, fue irrumpiendo en nuestras vidas lo que hoy me permite escribir éste blog: Internet. Rápidamente se convirtió en uno de los temas más usuales en nuestras conversaciones. Y mientras debatíamos sobre aquello que día a día descubríamos empezamos a usar el chat en el cuál nos encontrábamos y seguíamos con nuestros debates que hasta aquél momento sólo hacíamos en el bar. En seguida todos conseguimos nuestra cuenta en hotmail y los emails empezaron a circular para marcar citas y puntos de encuentro. Poco a poco éstas herramientas se convirtieron en básicas y consiguieron sustituir nuestra Cita semanal en el bar. Dejó de ser obvio que el sábado por la tarde nos encontraríamos en el bar ya que a aquella hora la cita estaba en el chat, en la que se adherçian nuestros nuevos “amigos del IRC“. Eso sí, siempre y cuando alguien no hubiese distribuído un hotmail estableciendo un punto de encuentro y una hora concretos. Últimamente las cosas han vuelto a cambiar. Pasada la novatada del chat, donde las conversaciones dejan de ser interesantes a causa de el exceso de gente y las intenciones de algunos de los miembros, empezamos a utilizar messenger (o msn) con el cuál las conversaciones empezaron a recuperar la tendencia de aquellas originarias charlas de bar.
Ahora hemos recuperado nuestra cita habitual de los sábados por la tarde. Volvemos a saber que a partir de las 16.00h de la tarde puedes acercarte allí porque uno u otro va a estar. Las conversaciones no han cambiado prácticamente más que por la propia tendencia del mundo que evoluciona y las de los participantes, que vamos acumulando experiencias, opiniones y puntos de vista. Charlamos, debatimos y discutimos los temas con la compañía de los amigos, las consumiciones y con la música de fondo que a menudo acompañamos cantando las letras de las canciones. Y es que ésta es una de las curiosidades de las conversaciones de bar: pueden empezar con un “-¿has leído la letra de la canción nueva de Shakira?”… Y acabar hablando de las ONG a causa de la vocación solidaria de la cantante.

